Dreams come true

Monday, 9 July 2012 Comments Off

El señor acomodador en su infinita paranoia me dijo que si tomaba una foto más me sacaba del teatro. Así que muy obedientemente guardé la cámara y me limité a grabar el sonido del concierto, sin saber a ciencia cierta si lo estaba grabando bien o no.

Luego de cuatro años ahí estaban ellos, esa gente que ha servido de banda sonora a mis más recientes penas. A mis travesías solitarias en las ventanas del metro de Medellín. A las aburridoras horas laborales en el infierno. A las noches de prometido amor que terminaban en monólogos a dos voces. [La música que llevas en el alma para siempre es esa que te ha ayudado a sobrevivir].

Canté todas las canciones. Y lloré con esas que me [nos] dediqué tantas veces. Sin haberlo previsto estaba sola en la primera fila de la platea central. Completa y afortunadamente sola. Aunque alcanzaban a llegarme comentarios absurdos de la segunda fila que me empeñé en desoír para no amargarme el concierto. Pero también es verdad que nada podía fastidiarme ese momento.

Y entonces se acabó la última canción y la banda se alineó en el escenario, todo el público de pie en una ovación que apenas daba cuenta de la belleza del espectáculo, de la maravillosa voz de Lola, de las increíbles letras de Acho, del violín y el bandoneón que te sobrecogen el alma. Y entonces él quedó ahí enfrente, enfrente arriba y me sonrió. Y yo le dije 'Gracias' y aplaudí aún más fuerte y rápido, casi al ritmo de mi propio corazón. Olvidé volver a sacar la cámara, tomar la foto de esa gente que me hace tan feliz. Me quedé ahí aplaudiendo hasta que salieron del escenario...

Tumilonga Tenjo tomó una foto de ese instante, en el que él me mira y se sonríe. No me veo yo, una mano o una cabeza me tapa; pero no importa, sé que estaba allí. Feliz. Muy feliz.

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