Ver las montañas y los alrededores lleno de flores de todos los colores y ser recibido con burbujas de jabón.
Abrir la puerta, entrar a un jardín japonés y encontrarme con mi hermana.
— Vino a visitarte, me dice Pola.
— Sí, es imposible no sentir su presencia, digo yo.
Sobre nosotras, en el cielo, sobrevolaba un dragón gigante, mitad gris, mitad lila, mitad rosado, mitad blanco. Mi hermana y yo corríamos por todo el jardín, explotando las burbujas de jabón con las que nos saludaba Judith.
*Imagen perteneciente a BEL-DIN