Delicioso baño de fin de semana. Con la casa solo para mí. La música a todo volumen, el baño lleno de vapor y el recuerdo de un delicioso té que había tomado justo antes de meterme a la ducha.
Ya estaba quitándome el champú cuando sentí su presencia. Creo que me di cuenta cuando por un segundo imperceptible la presión del agua bajó sin explicación aparente. Cerré la ducha y agudicé el oído, pero sólo escuchaba la música que sonaba desde el computador y que ahora maldecía por inoportuna.
Seguí con mi ritual cuando mi cerebro me calmó diciéndome que si alguien entrara a la casa mi perro sería el primero en reaccionar, y hasta el momento Sebastián no se había dejado sentir.
Pero entonces la otra parte de mi cerebro,
[esa parte que colabora tan bien para que en la oficina crean que estoy chiflada] recordó que mi perro está muy viejo y que se está quedando sordo, lo más probable era que estuviera dormido y no hubiera escuchado nada. Peor aún, durmiendo lo había encontrado esa presencia y el pobre animalito no habría tenido tiempo de saber qué le había pasado. Palabras más, palabras menos: alguien había entrado a mi casa, había matado a mi perro y estaba esperando del otro lado de la puerta del baño para matarme a mí.
Me calmé... No había nadie en la casa, ni esperándome tras la puerta, ni quería matarme. Todo era efecto del té.
Sin embargo había que tomar precauciones, no fuera que...
Empecé a buscar cualquier cosa en el cuarto de baño que pudiera servirme: jabón líquido, desodorante en spray, agua oxigenada, talco. Nada parecía ser útil.

Volví a sentarme, tomar aire y repetirme
[en voz baja, no fuera que estuviera escuchándome y delatara mi miedo] repetirme que todo era efecto del té, que nada era real, que no había nada que temer. Y entonces, vi mi salvación. Sabía que si conseguía concentrar toda mi fuerza en el brazo podría al menos escapar en el primer intento hacia la puerta de la calle y así estaría a salvo. Así que empuñé mi cepillo de dientes y me dispuse a salir.
¡Mi cepillo de dientes!
¬¬'
Soy consciente de que la historia es patética... pero aún así es peor. No es un sueño... simplemente es resultado de la paranoia de un mal viaje.
Igual, seguiré tomando leche cannabica y si hay puré de papas... mejor!!!