Dipsomaníacos

Friday, 20 July 2012 Comments Off


Íbamos caminando con mis papás por el centro en un día soleado, tipo 4 p.m., cuando nos encontramos con las dos Magdas. Había una exposición de arte de la que ellas salían, a la que nosotros entrábamos. Magda, la menor, me regañó porque siempre le quedo mal en los planes pero ya que nos habíamos encontrado pues no íbamos a desaprovechar la oportunidad de irnos a tomar unas polas y hablar mierda.

Entramos a un edificio parecido a un hospital, lleno de salones de clase y de algún lado nos robamos una cama de hierro en la que nos fuimos rodando hacia La Candelaria. Llegamos a una esquina donde prometían una presentación en vivo y, milagrosamente, no había cover. No me sorprendí al ver en el fondo del bar al angelito y a Chiqui; pero tampoco quise acercarme a saludarlos, cada cual en su parche. El bar hasta ahora estaba abriendo, así que no había mucha gente.

No quedaba de la cerveza que yo quería; pero el mesero me dijo que dos locales más abajo la podía conseguir. Le dejé mis cosas a Magda y prometí traerle cigarrillos si se portaba bien.

Entré al otro local y esperé a que alguien me parara bolas. Cuando por fin me atendieron, me di cuenta que detrás de mí estaba el Negro. Supuse que estaba pasando vacaciones en Bogotá, quedándose donde algún amigo. Tampoco lo saludé. Al parecer, esa era la noche de mantener todas las promesas de huída de los últimos años. Sin embargo salimos al mismo tiempo del local y nos dirigimos hacia el mismo sitio. Caminamos un rato uno al lado del otro, en silencio, hasta que apresuré el paso y decidí seguir de largo.

Error, me perdí. Ya no encontraba el bar, ni a Magda, ni mis cosas. Cuando ya me había rendido el angelito apareció a mi lado, con la novia; y yo, que ya estaba muy ebria, caminaba en compañía de un perro que no se apartaba de mí. En mi estado sólo atinaba a decir incoherencias. Aunque no sabía muy bien si decir tanta bobada era culpa del alcohol o de esa estúpida reacción que tengo cada vez que lo veo.

Y así nos fuimos, muy avanzada la madrugada, caminando los cuatro en busca del bar donde seguramente ya estarían recogiendo mesas; pero donde podríamos refugiarnos del frío tan hijueputa que estaba haciendo.


⁂

¿Qué significará reunir en el mismo sueño a las tres personas con las que he bebido más alcohol en la vida? Seguramente nada. Y si realmente hubiera un significado oculto pues creo que ya no sé interpretar sueños.

Alguna vez, despierta, me preguntaste y yo te contesté que no. Pero te mentí, Negro, vos has sido, de lejos, el amigo más borracho que he tenido en la vida.

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