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Micaela

Tuesday, 16 April 2013 Comments Off

14 de abril


Soñé que el de las alas había tenido una hija así que fui a visitarlos. Pequeñita, negrita y arrugada, como todos los bebés. Pero no como todos los bebés, era la bebé del de las alitas. Así que ella es especial. Cabe en mi mano izquierda y allí la sostengo mientras paso el índice derecho por su mejilla hermosa y le canto.

Luego estoy en Buenos Aires otra vez, estoy con Moisa y otro Shinji que me acompaña. Es el de las alitas pero distinto, más niño. Debe tener más o menos la misma edad que tenía cuando nos conocimos. Andábamos comprando alfajores en una tarde gris.


15 de abril


Hay una fiesta. Hay mucha luz. Por fin voy a estrenar el vestido blanco de puntos rojos. Pero no tengo zapatos. Tengo los converse blancos de cuero; pero blanco es una forma de decir. Así que Catalina me presta unas botas blancas. Todos están en las escaleras del edificio. Todos están inquietos. Hay una fiesta.


⁂

Es raro esto de soñar cosas y decir que uno presiente.
Cuando le conté al angelito lo que había soñado me dijo que si implicaba multiplicación de la especie podía considerarse una pesadilla. Hubiera sido una pesadilla si hubiera soñado directamente con él, pero no. Soñé con ella, con un nueva parte de mi familia. Esta mañana llamó mi tía, Micaela nació a las 6 a.m.

Inventario de pérdidas

Saturday, 6 October 2012 Comments Off

Han venido todos a este sueño. Y quienes no pudieron venir enviaron a alguien que los representara. Como Nano que envió a su papá en un taxi para que hablara conmigo durante unas cuadras y me preguntara cómo estaba. O el barbón, que hizo que su hermano volviera a asustarme en un bicitaxi como esa vez en la que casi nos matamos en la moto yendo al Ministerio de Trabajo.

Tomás, como siempre, me hizo sentir incómoda. Tanto, que volví a volar en sueños, de prestado, porque tuve que usar un aparato para huir de él y de su conversación monótona sobre lo que pudimos ser y no fuimos. Empecé saltando para apartarme y terminé volando sobre las casas para que no pudiera hallarme de nuevo.

Con el Negro estuvimos sentados en una cama hablando hasta el hastío. Con su oído dispuesto, no sé qué tan atento, a mis historias inconclusas de desamores y de huídas.

A estas alturas de la vigilia el recuerdo del angelito está muy borrado. Tengo la impresión de que su parte del sueño resultó tranquila. Esa calma que su presencia me transmite en la vida real, ese saber estar sin palabras ni sobresaltos.

No, no han venido todos. Pero es que a los otros tampoco los recuerdo cuando estoy despierta.

Dipsomaníacos

Friday, 20 July 2012 Comments Off


Íbamos caminando con mis papás por el centro en un día soleado, tipo 4 p.m., cuando nos encontramos con las dos Magdas. Había una exposición de arte de la que ellas salían, a la que nosotros entrábamos. Magda, la menor, me regañó porque siempre le quedo mal en los planes pero ya que nos habíamos encontrado pues no íbamos a desaprovechar la oportunidad de irnos a tomar unas polas y hablar mierda.

Entramos a un edificio parecido a un hospital, lleno de salones de clase y de algún lado nos robamos una cama de hierro en la que nos fuimos rodando hacia La Candelaria. Llegamos a una esquina donde prometían una presentación en vivo y, milagrosamente, no había cover. No me sorprendí al ver en el fondo del bar al angelito y a Chiqui; pero tampoco quise acercarme a saludarlos, cada cual en su parche. El bar hasta ahora estaba abriendo, así que no había mucha gente.

No quedaba de la cerveza que yo quería; pero el mesero me dijo que dos locales más abajo la podía conseguir. Le dejé mis cosas a Magda y prometí traerle cigarrillos si se portaba bien.

Entré al otro local y esperé a que alguien me parara bolas. Cuando por fin me atendieron, me di cuenta que detrás de mí estaba el Negro. Supuse que estaba pasando vacaciones en Bogotá, quedándose donde algún amigo. Tampoco lo saludé. Al parecer, esa era la noche de mantener todas las promesas de huída de los últimos años. Sin embargo salimos al mismo tiempo del local y nos dirigimos hacia el mismo sitio. Caminamos un rato uno al lado del otro, en silencio, hasta que apresuré el paso y decidí seguir de largo.

Error, me perdí. Ya no encontraba el bar, ni a Magda, ni mis cosas. Cuando ya me había rendido el angelito apareció a mi lado, con la novia; y yo, que ya estaba muy ebria, caminaba en compañía de un perro que no se apartaba de mí. En mi estado sólo atinaba a decir incoherencias. Aunque no sabía muy bien si decir tanta bobada era culpa del alcohol o de esa estúpida reacción que tengo cada vez que lo veo.

Y así nos fuimos, muy avanzada la madrugada, caminando los cuatro en busca del bar donde seguramente ya estarían recogiendo mesas; pero donde podríamos refugiarnos del frío tan hijueputa que estaba haciendo.


⁂

¿Qué significará reunir en el mismo sueño a las tres personas con las que he bebido más alcohol en la vida? Seguramente nada. Y si realmente hubiera un significado oculto pues creo que ya no sé interpretar sueños.

Alguna vez, despierta, me preguntaste y yo te contesté que no. Pero te mentí, Negro, vos has sido, de lejos, el amigo más borracho que he tenido en la vida.

Lejana

Sunday, 15 February 2009 Comments Off

Un día soñé con la rehabilitación.
Con darme la oportunidad de vivir sin pensar en él cada día.

Un día alguien que no me conocía me ofreció la posibilidad.

Un día desperté en otra ciudad, bastante lejos de su sonrisa.
Esa que me convierte en una adicta presencial.

Ya no tengo opciones de recaer.
Es la oportunidad perfecta.

Pero traje conmigo
mi música con él,
mis recuerdos con él...

Ha de ser por eso que llevo 4 noches seguidas soñando con él.

Addicted to your smile

Sunday, 21 October 2007 § 1

Desde el comedor de la casa de mis papás se ve un complejo de locales comerciales. El estilo Chapinero de Lourdes, ubicado por lo menos a unos 12 km de aquella casa.

Me abrazas y me dices al oído: ¿Recuerdas esa vez que estuvimos allí? Yo te miro sin poder ocultar una sonrisa y respondo: Conmigo no fue. Tú insistes en recordar la vez que fuimos juntos. Y yo me sigo riendo. No, cosito, no era yo.

Entonces tu gesto procura disimular el error.

Te acercas a mi rostro y me muerdes los labios en un intento de distraerme.
—¿Te importa?—, preguntas.
—¿La verdad?, no.

Déjà-vu

Thursday, 17 May 2007 Comments Off

Como siempre mi puesto es al lado de la ventana. Hasta ahora está saliendo el sol y pueden verse los cerros tutelares de la ciudad, azules y cubiertos por la neblina de la mañana. El bus va casi vacío y los pocos que me acompañan duermen. Intuyo que el viaje será largo. El bus se detiene en un semáforo al lado de un parque de diversiones. Miro por la ventana y los veo. Ella [soy yo, eso lo sé aunque no se parece a mí. Es mas bien como si ella me estuviera representando] está ahí, de pie, hablando con él [que tampoco se parece al de las alitas. Son como dos actores interpretando algún episodio ficticio de nuestras vidas]. Ellos dos están [estamos] hablando, se están poniendo de acuerdo, están quedado de verse en algún lado más tarde. Se dan la mano, un pequeño beso y cada cual toma una dirección distinta [la dirección opuesta].

Y yo desde el asiento del bus, que por alguna razón me lleva a una reunión de mi antiguo colegio, me pregunto por qué hoy día no es así. Por qué no soy yo esa que se ríe, da la mano, da un beso y se va sólo momentáneamente. Esa que hubiera podido ser si las cosas salieran de vez en cuando como uno quiere.

Colcha de retazos

Friday, 19 January 2007 Comments Off

Tríptico

i. Buscando y escondiéndome de un amigo de la universidad, voy por la Avenida 19. Lo diviso a lo lejos cargando una carpa a cuestas. Me llama al celular, sé que me llama desde el otro lado de la avenida pero yo finjo estar lejísimos de allí. Entro a mi facultad y está toda desmantelada, aunque sigue ese color verde hospital en las paredes. Es una visión muy triste. Pero mis antiguos compañeros aún se encuentran en el centro de estudiantes y el ambiente se siente como si todo siguiera igual, como si nada hubiera cambiado.

ii. Sueño que estoy recostada durmiendo y en la mitad de ese segundo sueño grito, y ese grito me despierta (dentro del sueño) pero no es un sonido desgarrador, es más bien como un "noooohhhh" que suena a súplica... Una buena amiga se acerca y me tranquiliza. Por la puerta del cuarto aparece el de las alitas que trae unos papeles en la mano y unas revistas. Se acerca a mi cama, se sienta a mi lado, me pregunta si estoy bien y luego me da un besito de esquimal mientras me sigue haciendo preguntas...

iii. En una fiesta de yuppies pido el baño prestado para lavarme las manos. La llave del agua tiene esos sensores que se accionan pasando las manos por debajo. Miro hacia mi derecha y veo una ducha. Efectivamente, tres minutos después asomo la cabeza por la puerta, llamando a la dueña de casa para que por favor venga a cerrar la llave de la maldita ducha cuyo chorro me ha empapado de la cabeza a los pies...