Tríptico
i. Buscando y escondiéndome de un amigo de la universidad, voy por la Avenida 19. Lo diviso a lo lejos cargando una carpa a cuestas. Me llama al celular, sé que me llama desde el otro lado de la avenida pero yo finjo estar lejísimos de allí. Entro a mi facultad y está toda desmantelada, aunque sigue ese color verde hospital en las paredes. Es una visión muy triste. Pero mis antiguos compañeros aún se encuentran en el centro de estudiantes y el ambiente se siente como si todo siguiera igual, como si nada hubiera cambiado.
ii. Sueño que estoy recostada durmiendo y en la mitad de ese segundo sueño grito, y ese grito me despierta (dentro del sueño) pero no es un sonido desgarrador, es más bien como un "noooohhhh" que suena a súplica... Una buena amiga se acerca y me tranquiliza. Por la puerta del cuarto aparece el de las alitas que trae unos papeles en la mano y unas revistas. Se acerca a mi cama, se sienta a mi lado, me pregunta si estoy bien y luego me da un besito de esquimal mientras me sigue haciendo preguntas...
iii. En una fiesta de yuppies pido el baño prestado para lavarme las manos. La llave del agua tiene esos sensores que se accionan pasando las manos por debajo. Miro hacia mi derecha y veo una ducha. Efectivamente, tres minutos después asomo la cabeza por la puerta, llamando a la dueña de casa para que por favor venga a cerrar la llave de la maldita ducha cuyo chorro me ha empapado de la cabeza a los pies...
Archive for January 2007
Sin una buena excusa
Friday, 5 January 2007 § 0
¿Qué hacía yo en tu casa? Recuerdo estar en el segundo piso (que no era tu casa y se parecía más a la casa de mi abuela) sabiendo muy bien que andabas en carnavales y que por lo tanto no estarías allí. Confiada como estaba no escuché abrirse la puerta y sólo fui consciente de la voz de tu padre despidiendo a unos señores en el portal.
Ahora él se haría la misma pregunta que me hice al principio con la diferencia de que yo no tendría tiempo de pensar una respuesta satisfactoria para él. Y que además jamás conseguiría idear esa respuesta. Ubico una habitación completamente desordenada, que imagino es la tuya, y sin pensarlo dos veces me escondo debajo de la cama mientras tu padre sube las escaleras. Sorpresa para mi ver cómo desaparecen el colchón y las cobijas mientras tu padre cree estar hablando contigo. Sorpresa para él ver a esta mujer que tanto aborrece, debajo de las tablas de una cama que no ocultan nada.
Ahora vendría la pregunta y conociendo a tu padre iba a ser una pregunta silenciosa hecha sólo con los ojos y como bien sabíamos, no iba a existir una respuesta para él ni para mi... Acaso tú sabes, ¿qué hacía yo en tu casa, Tomás?
Ahora él se haría la misma pregunta que me hice al principio con la diferencia de que yo no tendría tiempo de pensar una respuesta satisfactoria para él. Y que además jamás conseguiría idear esa respuesta. Ubico una habitación completamente desordenada, que imagino es la tuya, y sin pensarlo dos veces me escondo debajo de la cama mientras tu padre sube las escaleras. Sorpresa para mi ver cómo desaparecen el colchón y las cobijas mientras tu padre cree estar hablando contigo. Sorpresa para él ver a esta mujer que tanto aborrece, debajo de las tablas de una cama que no ocultan nada.
Ahora vendría la pregunta y conociendo a tu padre iba a ser una pregunta silenciosa hecha sólo con los ojos y como bien sabíamos, no iba a existir una respuesta para él ni para mi... Acaso tú sabes, ¿qué hacía yo en tu casa, Tomás?