Nueva normalidad

Friday, 25 September 2020 § 0

Aparecí en Leeds en la mañana y entré al auditorio de un colegio para ver el concierto, no éramos más de 35 personas y todas tenían su puesto asignado bien distanciado, la colada era yo. Al final Grian bajó del escenario y abrazó a unos cuantos. La gente entusiasmada se agolpó al frente y empezó a cantar sin tapabocas, retrocedí. Acabó el concierto y salí por si podía encontrarlos afuera. Mientras pensaba cómo volver a mi casa, porque no tenía idea ni de cómo había llegado, entré a un baño de hombres por equivocación, me preguntaron algo a través de la puerta y tuve que responder fingiendo la voz.

Partisano

Thursday, 24 September 2020 § 0

Los cuatro edificios viejos formaban un patio interno con dos puertas de una madera gruesa y vieja. En la oscuridad intentábamos trastear o destruir los documentos que podían comprometernos. Huíamos. Marcos sacó una llave, abrió la puerta y salimos a unas ruinas arenosas. Allí, bajo un sol que en contraste con la sombra fría y húmeda del patio alumbraba y quemaba el doble, se despidió de mí. Entre lágrimas yo pensaba: es capaz de quedarse a enfrentarlos y hacerse matar antes que huir, por qué los hombres serán tan machitoimbéciles. Lo abracé sin decirle nada, lo abracé llorando sabiendo que nada podía decirle para que cambiara de idea. Porque así son, tercos e idiotas.

Sunday, 26 July 2020 § 0

Me gusta soñar con Marcos. El día antes de navidad me trajo a la oficina una bolsa de papel llena de bolas de tamarindo. Marcos tiene el pelo lleno de crespitos, de rulitos, pero no es por eso que lo estoy peinando con la mano sino porque parece estar triste, al borde del llanto. Bueno, a lo mejor las lágrimas que se asoman son más de indignación que de tristeza. Se queja de que su hermano, el profesor, ha jugado con el corazón de una chica muy humilde llamada Leidy y ahora ella la está pasando muy mal. Me lanza un reproche: "imagino que no vas a juzgarlo porque ustedes son muy amigos; pero sabes que no es justo, ¿cierto?" y yo no respondo nada, ¿qué le voy a decir? si aunque me da pesar la chica el problema no puede importarme menos. Qué novelón. Me conformo con peinarlo con la mano y dejar que se desahogue.

λ = v/f

Sunday, 5 July 2020 § 0

Professor Brian me llamó a su oficina para decirme que en el examen yo había despejado mal una fórmula aunque en el análisis general la fórmula final estaba bien, que qué había pasado. Le contesté que yo no hice ese trabajo, ni siquiera estoy en esa clase, el contenido me lo pasaron, sólo soy responsable de la diagramación. Me miró con cara de entonces no sé por qué estoy hablando contigo, pero te voy a poner mala nota. (╥_╥)

Memorias del futuro de una línea de tiempo clausurada (ii)

Sunday, 7 June 2020 § 0

Preparo la cama para irnos a dormir mientras Mauro toma una ducha. En la mañana despierto en el sofacama sin saber cómo he llegado ahí pero sospecho de la dueña de casa. Le pregunto a Arias si tendremos tiempo de llegar al lugar donde inician los icebergs antes de que deshiele y me dice que tiempo nos sobra, lo que no hay es dinero para el viaje. Bajo a la cocina y cuando Mauro entra le pregunto si quiere parte de mi desayuno. Nos reímos de nuestra condición: "Estamos muy jóvenes para estar tan viejos y cansados".

Memorias del futuro de una línea de tiempo clausurada

Thursday, 7 May 2020 § 0

Una habitación gigante de hormigón, un mezzanine lleno de juguetes y Mauro dormido en mi cama, descansando el viaje.

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Sunday, 1 December 2019 § 0

Ya no escribo sueños a mano pero cuando sueño con gente famosa se los narro a David solo para no olvidarlos yo:


Algunos otros se los cuento a Sergio:

Crash

Monday, 10 June 2013 Comments Off

i. Alguien le pega por detrás al carro que conduce mi papá. Una moto. Vienen la discusión y el arreglo. Cae la noche. Luego, el auto rojo en el que vamos mi hermana y yo choca de frente (y durísimo) contra un auto negro. Veo a la derecha la señal que denuncia nuestra imprudente contravía. El panorámico como si fuera una gran telaraña. El susto y la incredulidad.

ii. Esto es Nueva Zelanda, un apartamento lleno de jóvenes adultos despreocupados. ¿Universitarios? Como siempre, el de la ganja es el que hace migas conmigo. Nos sentamos en la alfombra, recostados en el brazo del sofacama (si se sienta en el piso ignorando los muebles es de los míos) y fumamos y nos reímos por todo y por nada. Al parecer, hay que sacar turno para la ducha. Hay 6 personas usándola en ese momento, al mismo tiempo. Será mejor darse una vuelta por la cocina y esperar.



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A las 5 de la mañana oí el ruido del accidente. Primero oí las llantas en sueños y ya despierta el golpe. Quedé sentada en la cama. Lo pensé mucho para asomarme a la ventana y, cuando finalmente me rendí al morbo, agradecí que los árboles del parqueadero no me dejaran ver la avenida. Una persona le gritaba a otra que no lo moviera, que esperara a que llegara la ambulancia. Luego otra (uno de los accidentados, imagino) gritaba: "Luis, quedate quieto, ome. Calmate". Mientras tanto la impotencia y mucho tiempo después la sirena de la ambulancia.
Justo antes de volver a dormirme recordé esa madrugada en la que el Negro y yo casi nos matamos en un cruce por la Av. Nutibara. Tan irreal el recuerdo, tan alcoholizado el recuerdo, tan lejano el recuerdo, que ya también parece un sueño.