Odonata

Tuesday, 23 April 2013 Comments Off

Vino volando y se posó sobre mí.
Medía casi medio metro desde el extremo de un ala hasta la otra. Y con el cambio de escala todo aquello que siempre he encontrado hermoso me resulta aterrador. Era azul. Se limitó a permanecer sobre mí, con lo largo de su abdomen sobre mi pierna izquierda.

Una vez despierta no sentí miedo; pero recordé que las libélulas son carnívoras y no comen comida muerta.

Si ellas me gustan tanto, ¿por qué vienen a amedrentarme?

Micaela

Tuesday, 16 April 2013 Comments Off

14 de abril


Soñé que el de las alas había tenido una hija así que fui a visitarlos. Pequeñita, negrita y arrugada, como todos los bebés. Pero no como todos los bebés, era la bebé del de las alitas. Así que ella es especial. Cabe en mi mano izquierda y allí la sostengo mientras paso el índice derecho por su mejilla hermosa y le canto.

Luego estoy en Buenos Aires otra vez, estoy con Moisa y otro Shinji que me acompaña. Es el de las alitas pero distinto, más niño. Debe tener más o menos la misma edad que tenía cuando nos conocimos. Andábamos comprando alfajores en una tarde gris.


15 de abril


Hay una fiesta. Hay mucha luz. Por fin voy a estrenar el vestido blanco de puntos rojos. Pero no tengo zapatos. Tengo los converse blancos de cuero; pero blanco es una forma de decir. Así que Catalina me presta unas botas blancas. Todos están en las escaleras del edificio. Todos están inquietos. Hay una fiesta.


⁂

Es raro esto de soñar cosas y decir que uno presiente.
Cuando le conté al angelito lo que había soñado me dijo que si implicaba multiplicación de la especie podía considerarse una pesadilla. Hubiera sido una pesadilla si hubiera soñado directamente con él, pero no. Soñé con ella, con un nueva parte de mi familia. Esta mañana llamó mi tía, Micaela nació a las 6 a.m.

Venenos

Tuesday, 19 March 2013 Comments Off

La mujer lleva un plato con un muffin hasta la mesa.
Es para él.

Él sospecha, entonces le dice a ella que lo pruebe primero.
Ella muy juiciosa empieza a comer del muffin.

En sus ojos se nota el miedo del que conoce la manera en la que va a morir.

Leyendo en la espesura

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Las chicas querían ir al restaurante armenio a que les leyeran la borra del café. Yo quería ir porque simplemente nunca había estado en un restaurante armenio. La lectora no le pegó a nada. Pero esa noche soñé... 

Tu visita incomoda, mucho más si traés compañía. ¿Por qué me hacés visita si se nota que querés estar lejos de aquí? Como si no me hubiera dado cuenta de que no hiciste nada más sino tocarle las piernas todo el rato.

Así que a ustedes dos los voy despachando.

Llegué a la cocina y me puse a llorar.
Pero no por vos.
De repente sé que mi papá se ha muerto.
Que durante toda la visita sólo quería estar sola.
Que era una visita de pésame.

Apoyo la cabeza sobre el mesón de la cocina y veo grandes lágrimas estrellarse contra el suelo. Entrás a la cocina y me abrazás para consolarme. Yo siento con absoluta claridad que preferiría mil veces que te hubieras muerto vos y no mi papá.

Las caras en los sueños

Saturday, 9 February 2013 Comments Off

Escrito y leído por Hernán Casciari

Suéñeme sucio, me dijo una vez

Tuesday, 18 December 2012 Comments Off

Qué güevonada tener un sueño húmedo que llega con 3 años de retraso.
Qué güevonada soñar con alguien a quien nunca en la vida voy a volver a ver.
Qué desperdicio tan pendejo del subconsciente.

Inventario de pérdidas

Saturday, 6 October 2012 Comments Off

Han venido todos a este sueño. Y quienes no pudieron venir enviaron a alguien que los representara. Como Nano que envió a su papá en un taxi para que hablara conmigo durante unas cuadras y me preguntara cómo estaba. O el barbón, que hizo que su hermano volviera a asustarme en un bicitaxi como esa vez en la que casi nos matamos en la moto yendo al Ministerio de Trabajo.

Tomás, como siempre, me hizo sentir incómoda. Tanto, que volví a volar en sueños, de prestado, porque tuve que usar un aparato para huir de él y de su conversación monótona sobre lo que pudimos ser y no fuimos. Empecé saltando para apartarme y terminé volando sobre las casas para que no pudiera hallarme de nuevo.

Con el Negro estuvimos sentados en una cama hablando hasta el hastío. Con su oído dispuesto, no sé qué tan atento, a mis historias inconclusas de desamores y de huídas.

A estas alturas de la vigilia el recuerdo del angelito está muy borrado. Tengo la impresión de que su parte del sueño resultó tranquila. Esa calma que su presencia me transmite en la vida real, ese saber estar sin palabras ni sobresaltos.

No, no han venido todos. Pero es que a los otros tampoco los recuerdo cuando estoy despierta.