Alteridad

Monday, 27 April 2009 Comments Off

Él es el típico gigoló seduciendo a una mujer casada. Y a las niñas que viven en la misma casa... Es patético, es el bobo de siempre, el de la labia acartonada, el que no tiene temas de qué hablar más allá de los comunes. Yo finjo dormir para que no me venga a importunar; pero aún así se acerca. Luego ya no hay más...

Es otra casa o estoy en otra parte del sueño. Salgo de ducharme y debo subir hasta el tercer (¿?) piso. Sé que la casa está llena de gente pero no se ve a nadie en la escalera blanca, ni en las ventanas blancas. Me acuesto a dormir y de pronto el cielo raso cambia. Ya no es blanco con amarillo-casi-dorado-traqueto sino que a veces se ve gris, como si estuviera superpuesto. Y es entonces que empiezo a sentir que algo se mueve bajo mi colchón. Y me pregunto dónde estoy. Si aún duermo tranquila en el camarote de la casa de mis padres. O si aún estoy en una cama individual en Medellín...

Estoy a nivel del piso, me digo, no puede haber nada debajo de mi, me digo, no hay nadie debajo. Pero siento unas manos que quieren salir. Hay algo dentro del colchón que lucha por salir. Y de pronto siento que esa presencia me traspasa. Y ya no es el sueño. Es ese estado próximo a la vigilia donde siento que la presencia de una mujer acaba de pasar a través de mi cuerpo y sale con un gemido.

Y yo ya no sé si me ha desplazado. No sé si sigo siendo yo o ahora soy ella. Y lo pienso mientras siento que mi cuerpo, sin posibilidad alguna de reaccionar, se va sumergiendo.

Ahora solo veo un techo gris que tiene una inscripción que no puedo leer porque no hay luz suficiente para hacerlo. Y se va alejando mientras yo me hundo en otra realidad. Y ella (¿yo?) se va apoderando de la mía (¿voy abandonando la suya?).

Hasta que respiro como si me faltara todo el aire del mundo. Y me despierto en una cama naranja mirando un techo blanco, sin sentirme completamente a salvo aún...

Lejana

Sunday, 15 February 2009 Comments Off

Un día soñé con la rehabilitación.
Con darme la oportunidad de vivir sin pensar en él cada día.

Un día alguien que no me conocía me ofreció la posibilidad.

Un día desperté en otra ciudad, bastante lejos de su sonrisa.
Esa que me convierte en una adicta presencial.

Ya no tengo opciones de recaer.
Es la oportunidad perfecta.

Pero traje conmigo
mi música con él,
mis recuerdos con él...

Ha de ser por eso que llevo 4 noches seguidas soñando con él.

La princesita es un dragón

Wednesday, 28 January 2009 Comments Off

Qué delicia llegar a casa en un hermoso atardecer, de esos que van del naranja hacia el rojo...
Ver las montañas y los alrededores lleno de flores de todos los colores y ser recibido con burbujas de jabón.
Abrir la puerta, entrar a un jardín japonés y encontrarme con mi hermana.

— Vino a visitarte, me dice Pola.
— Sí, es imposible no sentir su presencia, digo yo.

Sobre nosotras, en el cielo, sobrevolaba un dragón gigante, mitad gris, mitad lila, mitad rosado, mitad blanco. Mi hermana y yo corríamos por todo el jardín, explotando las burbujas de jabón con las que nos saludaba Judith.


*Imagen perteneciente a BEL-DIN

¿Y quién me salva a mí?

Saturday, 11 October 2008 Comments Off

Cuando ves a Linterna Verde en una librería intentando hallar una solución, piensas: "¿acaso es su última opción?"; pero cuando ves a varios súper héroes en una librería, con cara de circunstancias y con sus respectivos trajes de batalla y no de incógnito, piensas: "estamos fritos".

Pregunté si podía ser de ayuda y un hombre de barba, no muy convencido, me dijo que sí. Me pasó una hoja de cuaderno con mi nombre completo y un código alfanumérico, y entendí que era lo único que necesitaba saber [si igual me van a matar en una batalla, ¿para qué querría yo saber más?]. Doblé la hoja y me la guardé en el bolsillo.

Yo no quería ir sola, así que te pregunté si querías acompañarme y me respondiste: "bueno".

Intenté imaginar mil y una fórmulas para luchar; pero no se me ocurrió ninguna razonable. Tal vez algo me fuera revelado en el calor de la batalla, ¿quién sabe?

Así que estamos las dos de pie, en fila, en las puertas de una librería, junto a otros voluntarios tan incompetentes como nosotras, bajo una típica llovizna bogotana, esperando que algo de nuestra improvisada batalla sirva de ayuda para salvar al mundo.

Irse de Bruces

Monday, 3 December 2007 Comments Off

Anoche soñé que mi matrimonio con Bruce Willis rayaba en la monotonía...

Si me pusieran a elegir entre todos los Bruce del mundo, el primero en mi lista sería el señor Wayne, luego estaría Bruce Lee, incluso Bruce Springsteen. El señor Willis pasaría discretamente desapercibido. Es sólo que mi subconsciente a veces se cree con el derecho de venir a montarla...

Addicted to your smile

Sunday, 21 October 2007 § 1

Desde el comedor de la casa de mis papás se ve un complejo de locales comerciales. El estilo Chapinero de Lourdes, ubicado por lo menos a unos 12 km de aquella casa.

Me abrazas y me dices al oído: ¿Recuerdas esa vez que estuvimos allí? Yo te miro sin poder ocultar una sonrisa y respondo: Conmigo no fue. Tú insistes en recordar la vez que fuimos juntos. Y yo me sigo riendo. No, cosito, no era yo.

Entonces tu gesto procura disimular el error.

Te acercas a mi rostro y me muerdes los labios en un intento de distraerme.
—¿Te importa?—, preguntas.
—¿La verdad?, no.

Self Defense

Saturday, 8 September 2007 Comments Off

Delicioso baño de fin de semana. Con la casa solo para mí. La música a todo volumen, el baño lleno de vapor y el recuerdo de un delicioso té que había tomado justo antes de meterme a la ducha.

Ya estaba quitándome el champú cuando sentí su presencia. Creo que me di cuenta cuando por un segundo imperceptible la presión del agua bajó sin explicación aparente. Cerré la ducha y agudicé el oído, pero sólo escuchaba la música que sonaba desde el computador y que ahora maldecía por inoportuna.

Seguí con mi ritual cuando mi cerebro me calmó diciéndome que si alguien entrara a la casa mi perro sería el primero en reaccionar, y hasta el momento Sebastián no se había dejado sentir.

Pero entonces la otra parte de mi cerebro, [esa parte que colabora tan bien para que en la oficina crean que estoy chiflada] recordó que mi perro está muy viejo y que se está quedando sordo, lo más probable era que estuviera dormido y no hubiera escuchado nada. Peor aún, durmiendo lo había encontrado esa presencia y el pobre animalito no habría tenido tiempo de saber qué le había pasado. Palabras más, palabras menos: alguien había entrado a mi casa, había matado a mi perro y estaba esperando del otro lado de la puerta del baño para matarme a mí.

Me calmé... No había nadie en la casa, ni esperándome tras la puerta, ni quería matarme. Todo era efecto del té.

Sin embargo había que tomar precauciones, no fuera que...

Empecé a buscar cualquier cosa en el cuarto de baño que pudiera servirme: jabón líquido, desodorante en spray, agua oxigenada, talco. Nada parecía ser útil.

Volví a sentarme, tomar aire y repetirme [en voz baja, no fuera que estuviera escuchándome y delatara mi miedo] repetirme que todo era efecto del té, que nada era real, que no había nada que temer. Y entonces, vi mi salvación. Sabía que si conseguía concentrar toda mi fuerza en el brazo podría al menos escapar en el primer intento hacia la puerta de la calle y así estaría a salvo. Así que empuñé mi cepillo de dientes y me dispuse a salir.

¡Mi cepillo de dientes! ¬¬'


Soy consciente de que la historia es patética... pero aún así es peor. No es un sueño... simplemente es resultado de la paranoia de un mal viaje.
Igual, seguiré tomando leche cannabica y si hay puré de papas... mejor!!!

Déjà-vu

Thursday, 17 May 2007 Comments Off

Como siempre mi puesto es al lado de la ventana. Hasta ahora está saliendo el sol y pueden verse los cerros tutelares de la ciudad, azules y cubiertos por la neblina de la mañana. El bus va casi vacío y los pocos que me acompañan duermen. Intuyo que el viaje será largo. El bus se detiene en un semáforo al lado de un parque de diversiones. Miro por la ventana y los veo. Ella [soy yo, eso lo sé aunque no se parece a mí. Es mas bien como si ella me estuviera representando] está ahí, de pie, hablando con él [que tampoco se parece al de las alitas. Son como dos actores interpretando algún episodio ficticio de nuestras vidas]. Ellos dos están [estamos] hablando, se están poniendo de acuerdo, están quedado de verse en algún lado más tarde. Se dan la mano, un pequeño beso y cada cual toma una dirección distinta [la dirección opuesta].

Y yo desde el asiento del bus, que por alguna razón me lleva a una reunión de mi antiguo colegio, me pregunto por qué hoy día no es así. Por qué no soy yo esa que se ríe, da la mano, da un beso y se va sólo momentáneamente. Esa que hubiera podido ser si las cosas salieran de vez en cuando como uno quiere.