i. Alguien le pega por detrás al carro que conduce mi papá. Una moto. Vienen la discusión y el arreglo. Cae la noche. Luego, el auto rojo en el que vamos mi hermana y yo choca de frente (y durísimo) contra un auto negro. Veo a la derecha la señal que denuncia nuestra imprudente contravía. El panorámico como si fuera una gran telaraña. El susto y la incredulidad.
ii. Esto es Nueva Zelanda, un apartamento lleno de jóvenes adultos despreocupados. ¿Universitarios? Como siempre, el de la ganja es el que hace migas conmigo. Nos sentamos en la alfombra, recostados en el brazo del sofacama (si se sienta en el piso ignorando los muebles es de los míos) y fumamos y nos reímos por todo y por nada. Al parecer, hay que sacar turno para la ducha. Hay 6 personas usándola en ese momento, al mismo tiempo. Será mejor darse una vuelta por la cocina y esperar.
⁂
A las 5 de la mañana oí el ruido del accidente. Primero oí las llantas en sueños y ya despierta el golpe. Quedé sentada en la cama. Lo pensé mucho para asomarme a la ventana y, cuando finalmente me rendí al morbo, agradecí que los árboles del parqueadero no me dejaran ver la avenida. Una persona le gritaba a otra que no lo moviera, que esperara a que llegara la ambulancia. Luego otra (uno de los accidentados, imagino) gritaba: "Luis, quedate quieto, ome. Calmate". Mientras tanto la impotencia y mucho tiempo después la sirena de la ambulancia.
Justo antes de volver a dormirme recordé esa madrugada en la que el Negro y yo casi nos matamos en un cruce por la Av. Nutibara. Tan irreal el recuerdo, tan alcoholizado el recuerdo, tan lejano el recuerdo, que ya también parece un sueño.
Eszett y Ampersand
Thursday, 16 May 2013 Comments Off
Por andar discutiendo con mi mamá olvidé que usted había quedado de llamarme a las siete y media. Salgo, llego al parque y entra la llamada. Usted no se ha dado cuenta de que ya contesté y dice un par de groserías, así todo impaciente. Le digo, en voz más alta, quiubo, qué fue, deje la cantaleta. Sigo caminando hasta la cancha de fútbol. Usted me dice al teléfono que de alguna forma le molesta que yo tenga algún candidato para reemplazar al finado y entonces me empieza a cantar. Serenata de intenciones, serenata telefónica.
En la cancha hay un man con el pelo noventero de Anthony Kiedis. Casi hace gol. Y mientras el equipo le celebra la jugada con palmaditas en la espalda yo no puedo creer que usted me esté contando sus celos al teléfono.
En la cancha hay un man con el pelo noventero de Anthony Kiedis. Casi hace gol. Y mientras el equipo le celebra la jugada con palmaditas en la espalda yo no puedo creer que usted me esté contando sus celos al teléfono.
Odonata
Tuesday, 23 April 2013 Comments Off
Vino volando y se posó sobre mí.
Medía casi medio metro desde el extremo de un ala hasta la otra. Y con el cambio de escala todo aquello que siempre he encontrado hermoso me resulta aterrador. Era azul. Se limitó a permanecer sobre mí, con lo largo de su abdomen sobre mi pierna izquierda.
Una vez despierta no sentí miedo; pero recordé que las libélulas son carnívoras y no comen comida muerta.
Si ellas me gustan tanto, ¿por qué vienen a amedrentarme?
Medía casi medio metro desde el extremo de un ala hasta la otra. Y con el cambio de escala todo aquello que siempre he encontrado hermoso me resulta aterrador. Era azul. Se limitó a permanecer sobre mí, con lo largo de su abdomen sobre mi pierna izquierda.
Una vez despierta no sentí miedo; pero recordé que las libélulas son carnívoras y no comen comida muerta.
Si ellas me gustan tanto, ¿por qué vienen a amedrentarme?
Micaela
Tuesday, 16 April 2013 Comments Off
14 de abril
Soñé que el de las alas había tenido una hija así que fui a visitarlos. Pequeñita, negrita y arrugada, como todos los bebés. Pero no como todos los bebés, era la bebé del de las alitas. Así que ella es especial. Cabe en mi mano izquierda y allí la sostengo mientras paso el índice derecho por su mejilla hermosa y le canto.
Luego estoy en Buenos Aires otra vez, estoy con Moisa y otro Shinji que me acompaña. Es el de las alitas pero distinto, más niño. Debe tener más o menos la misma edad que tenía cuando nos conocimos. Andábamos comprando alfajores en una tarde gris.
15 de abril
Hay una fiesta. Hay mucha luz. Por fin voy a estrenar el vestido blanco de puntos rojos. Pero no tengo zapatos. Tengo los converse blancos de cuero; pero blanco es una forma de decir. Así que Catalina me presta unas botas blancas. Todos están en las escaleras del edificio. Todos están inquietos. Hay una fiesta.
⁂
Es raro esto de soñar cosas y decir que uno presiente.
Cuando le conté al angelito lo que había soñado me dijo que si implicaba multiplicación de la especie podía considerarse una pesadilla. Hubiera sido una pesadilla si hubiera soñado directamente con él, pero no. Soñé con ella, con un nueva parte de mi familia. Esta mañana llamó mi tía, Micaela nació a las 6 a.m.
Venenos
Tuesday, 19 March 2013 Comments Off
La mujer lleva un plato con un muffin hasta la mesa.
Es para él.
Él sospecha, entonces le dice a ella que lo pruebe primero.
Ella muy juiciosa empieza a comer del muffin.
En sus ojos se nota el miedo del que conoce la manera en la que va a morir.
Es para él.
Él sospecha, entonces le dice a ella que lo pruebe primero.
Ella muy juiciosa empieza a comer del muffin.
En sus ojos se nota el miedo del que conoce la manera en la que va a morir.
Leyendo en la espesura
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Las chicas querían ir al restaurante armenio a que les leyeran la borra del café.
Yo quería ir porque simplemente nunca había estado en un restaurante armenio.
La lectora no le pegó a nada. Pero esa noche soñé...
Tu visita incomoda, mucho más si traés compañía. ¿Por qué me hacés visita si se nota que querés estar lejos de aquí? Como si no me hubiera dado cuenta de que no hiciste nada más sino tocarle las piernas todo el rato.
Así que a ustedes dos los voy despachando.
Llegué a la cocina y me puse a llorar.
Pero no por vos.
De repente sé que mi papá se ha muerto.
Que durante toda la visita sólo quería estar sola.
Que era una visita de pésame.
Apoyo la cabeza sobre el mesón de la cocina y veo grandes lágrimas estrellarse contra el suelo. Entrás a la cocina y me abrazás para consolarme. Yo siento con absoluta claridad que preferiría mil veces que te hubieras muerto vos y no mi papá.
Tu visita incomoda, mucho más si traés compañía. ¿Por qué me hacés visita si se nota que querés estar lejos de aquí? Como si no me hubiera dado cuenta de que no hiciste nada más sino tocarle las piernas todo el rato.
Así que a ustedes dos los voy despachando.
Llegué a la cocina y me puse a llorar.
Pero no por vos.
De repente sé que mi papá se ha muerto.
Que durante toda la visita sólo quería estar sola.
Que era una visita de pésame.
Apoyo la cabeza sobre el mesón de la cocina y veo grandes lágrimas estrellarse contra el suelo. Entrás a la cocina y me abrazás para consolarme. Yo siento con absoluta claridad que preferiría mil veces que te hubieras muerto vos y no mi papá.
Suéñeme sucio, me dijo una vez
Tuesday, 18 December 2012 Comments Off
Qué güevonada tener un sueño húmedo que llega con 3 años de retraso.
Qué güevonada soñar con alguien a quien nunca en la vida voy a volver a ver.
Qué desperdicio tan pendejo del subconsciente.
Qué güevonada soñar con alguien a quien nunca en la vida voy a volver a ver.
Qué desperdicio tan pendejo del subconsciente.