Ferrero Rocher Raffaello

Sunday, 4 December 2011 Comments Off


La azotea gris, el cielo gris, la mañana recién salida de un horno muy frío. Va caminando con las manos en los bolsillos y la cabeza casi entre los hombros. Lo ví de espaldas, me acerqué y lo saludé. Me respondió con su sonrisa hermosa matizada por la sombra del alcohol trasnochado. ¿Qué más, como vas? Lo vi irse despacio. Hombre hermoso, creo que es la primera y única vez que soñaré con vos.

El voyeur de mis sueños

Sunday, 20 June 2010 Comments Off

Vienen unos manes a arreglar la ducha y yo me digo a mi misma "mí misma, bañémonos antes de que...". La cosa es que por andar cazando pispirispis y persiguiendo babas del diablo los manes llegan y yo no me he bañado.

Luego de meter seguro, atravezar muebles y de sacar una y otra vez gente de mi cuarto y del baño, estoy intentando poner una cortina en la ducha (que, ¡oh, casualidad onírica!, tiene un ventana hacia donde están todos los que pasan por la casa). Vos estás sentado en una silla blanca vaniplast mirando yo qué hago, frente a un televisor que pasa un concurso de bailarines de joropo.

Se oye la voz en off de mi papá contando(te) que a mi primo y a mí nos ponían a bailar joropo en todas las (hps) fiestas familiares. Yo contenta porque al fin puedo darme el lujo de ducharme, ya he terminado de poner la cortina y estoy intentando sacarme un vestido por la cabeza y no puedo... Luego de varios intentos y con el vestido enrollado en el cuello, veo que estás ahí, mirándome, negro de la risa. Y entonces me acomodo el vestido y te pregunto: "¿y vos cómo entraste y a qué viniste?" A lo que me respondes: "Ahhh, nada... yo sólo venía a usar tu teléfono".

Malviajando en humo

Saturday, 14 November 2009 § 0

Llego a mi casa en Bogotá, al parecer no hay nadie, subo las escaleras, prendo el computador, rutina antigua. Primero la conexión a internet, luego el reproductor de música, luego el messenger...

Escucho el portón. Bajo corriendo dispuesta a abrazar al que haya llegado. Abro la puerta más pequeña, la blanca (las tres son blancas). Pero no es nadie, nadie corpóreo... es solo una sombra. Así que cierro la puerta rápidamente. Tengo que evitar a toda costa que entre a la casa. En este momento soy la responsable de la casa de mis papás, la casa de mi infancia, la casa donde viven todos mis recuerdos. La casa donde ya no vivo.

Echo llave a la puerta y me dirijo a la cocina. Quiero leche. Pero no alcanzo a llegar. Antes me despierto en mi cama en el dúplex en Medellín. Me despierto en el aquí y ahora. Respiro tranquila porque la casa de mis papás está a salvo (ellos están a salvo, ellas están a salvo). En sueños la he defendido.

Entonces alguien me abraza. Esa sombra que ha quedado por fuera de mi casa en Bogotá me abraza en Medellín. Y es cínica cuando me saluda, "creías haberte librado de mi" me dicen sus ojos que no veo... Para qué gritar, para qué intentar despertarme de este sueño que me angustia, sólo me abrazo las rodillas y espero a que la sombra decida irse y yo pueda despertarme de verdad esta vez.

Proofreading

Monday, 28 September 2009 Comments Off

Cada vez que sueño con la oficina me levanto con la sensación de que en mi vida no existe el tiempo por fuera de ella ni los fines de semana...
y eso me enoja bastante.

Es volver a darme cuenta de que no es el trabajo de mis sueños.

Autosabotaje

Thursday, 20 August 2009 Comments Off

No puedes imaginarte lo frustrante que es soñar que me besas frente a una foto panorámica.

Hoy es el día 25 de quién sabe cuántos.

Alcohólico malviaje

Tuesday, 4 August 2009 Comments Off

Hablas en mis sueños pero no te oigo,
no entiendo lo que dices...

Bastante literal está resultando eso de
“no quiero hablar contigo a menos que
estemos en presencia de terceros”,
que ni siquiera en sueños quiero escucharte.

Me pediste que soñara con vos

Monday, 8 June 2009 Comments Off

Estamos dentro de un grupo de gente [¿turistas?], de esos que se forman cuando en Jueves Santo salen a recorrer monumentos, gente mayor. No, no tan mayor, gente como uno, si uno fuera como ellos.

Vamos por una avenida muy parecida a Las Américas, de esas que tienen grandes separadores cubiertos de prado. [sí, se parece mucho a las Américas con 33, a la altura de la Parroquia de Cosme y Damián] Ya está oscuro, deben ser las 7 de la noche.

Alguien está hablando de arquitectura en el momento en el que se te nota la cara de enfermo. Mi mamá sugiere que te vayas para la casa, porque se te ve muy mal. Yo veo la ocasión precisa para huir de ahí y me ofrezco a llevarte.

Cruzamos la avenida y entramos a un restaurante... es un espacio con paredes de ladrillo, tan estrecho como un pasillo, tan estrecho que uno no se explica cómo los viernes caben mesas y gente en el mismo lugar. Al fondo, hacia la izquierda, está la habitación. Junto a mí hay un niño que me ayuda a acostarte y me trae un paño húmedo para ponerte sobre la frente. Realmente estás muy mal pero no te quejas.


El niño me advierte que hay que cubrir la única ventana del lugar, para protegerte de la luz. No es que vaya a entrar nada por esa ventana cuya vista es sólo otra pared vieja. En todo caso con papel oscuro voy cubriéndola y de tanto en tanto me siento a tu lado para verte dormir, y mojar de nuevo el pañuelo en agua fria... y ponértelo sobre la frente.

Amanece.

Cuando me dijiste que soñara con angelitos y con vos en las propagandas, ya te había soñado 2 veces. Ésta es la número tres.

Alteridad

Monday, 27 April 2009 Comments Off

Él es el típico gigoló seduciendo a una mujer casada. Y a las niñas que viven en la misma casa... Es patético, es el bobo de siempre, el de la labia acartonada, el que no tiene temas de qué hablar más allá de los comunes. Yo finjo dormir para que no me venga a importunar; pero aún así se acerca. Luego ya no hay más...

Es otra casa o estoy en otra parte del sueño. Salgo de ducharme y debo subir hasta el tercer (¿?) piso. Sé que la casa está llena de gente pero no se ve a nadie en la escalera blanca, ni en las ventanas blancas. Me acuesto a dormir y de pronto el cielo raso cambia. Ya no es blanco con amarillo-casi-dorado-traqueto sino que a veces se ve gris, como si estuviera superpuesto. Y es entonces que empiezo a sentir que algo se mueve bajo mi colchón. Y me pregunto dónde estoy. Si aún duermo tranquila en el camarote de la casa de mis padres. O si aún estoy en una cama individual en Medellín...

Estoy a nivel del piso, me digo, no puede haber nada debajo de mi, me digo, no hay nadie debajo. Pero siento unas manos que quieren salir. Hay algo dentro del colchón que lucha por salir. Y de pronto siento que esa presencia me traspasa. Y ya no es el sueño. Es ese estado próximo a la vigilia donde siento que la presencia de una mujer acaba de pasar a través de mi cuerpo y sale con un gemido.

Y yo ya no sé si me ha desplazado. No sé si sigo siendo yo o ahora soy ella. Y lo pienso mientras siento que mi cuerpo, sin posibilidad alguna de reaccionar, se va sumergiendo.

Ahora solo veo un techo gris que tiene una inscripción que no puedo leer porque no hay luz suficiente para hacerlo. Y se va alejando mientras yo me hundo en otra realidad. Y ella (¿yo?) se va apoderando de la mía (¿voy abandonando la suya?).

Hasta que respiro como si me faltara todo el aire del mundo. Y me despierto en una cama naranja mirando un techo blanco, sin sentirme completamente a salvo aún...